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OSTA ha presentado demanda ante la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) contra el II Convenio Colectivo SARGA, que es de aplicación a más de 1.800 trabajadores y trabajadoras en Aragón, entre los que se encuentran los bomberos forestales.
El convenio colectivo fue firmado por CGT, CCOO, CSIF, UGT y SOA, siendo OSTA la única organización sindical no firmante del convenio, que calificamos como un acuerdo insuficiente y que no recoge muchas de las reivindicaciones históricas de los diferentes colectivos que conforman la empresa pública.
Desde el sindicato alegamos que los firmantes del II Convenio Colectivo de SARGA, la mayor empresa pública del Gobierno de Aragón, debían haber aplicado la normativa vigente en lugar de establecer condiciones menos favorables para la plantilla.
La demanda pide la declaración de ilegalidad y nulidad de varios artículos del II Convenio Colectivo, ya que se ha establecido una jornada laboral anual para toda la plantilla de 1.694 horas, 52 horas por encima de la jornada máxima anual establecida para el sector público, que actualmente está fijada en 1.642 horas. Así mismo, se impugna la exclusión indebida de las retribuciones variables del personal de SARGA, cuando hacen uso y disfrute de los permisos establecidos en el convenio, como también los requisitos y limitaciones establecidas en las excedencias por incompatibilidad para el desempeño de dos puestos de trabajo en el Sector Público.
Carlos Martínez Llonin, Secretario de la Sección Sindical de OSTA en SARGA señala que «ya advertimos a los firmantes durante las negociaciones que estos artículos eran contrarios a derecho, haciendo caso omiso a nuestras advertencias, por lo que hemos actuado con responsabilidad para defender los derechos de la plantilla de SARGA”.
Por último, desde OSTA exigen al Gobierno de Aragón invertir más recursos públicos para la prevención y extinción de incendios forestales porque, aunque este año no hayamos sido especialmente castigados como en otras partes del Estado español, es necesaria una apuesta pública real para mejorar las condiciones laborales, no firmando convenios que perpetúan la precariedad laboral y que no reconocen el trabajo realizado por la plantilla de SARGA.
La música siempre ha sido un espejo de la sociedad. A través de sus letras, podemos entender cómo se pensaba, cómo se amaba y, también, cómo se discriminaba. Durante décadas, era normal escuchar boleros, rancheras o baladas donde la mujer aparecía como objeto de deseo, propiedad del hombre o simple acompañante de su historia. Nadie lo cuestionaba: era parte del contexto.
Hoy nos gusta pensar que hemos avanzado. Y, en muchos sentidos, es cierto. La lucha feminista ha conseguido visibilizar el machismo en todos los espacios, incluido el cultural. Sin embargo, basta encender la radio o abrir una playlist de éxitos para comprobar que los mensajes sexistas no han desaparecido: solo cambiaron de ritmo.
El reguetón y otros géneros urbanos, por ejemplo, se han convertido en terreno fértil para la cosificación. Letras de artistas como Maluma, con canciones como “Cuatro Babys”, o incluso clásicos del género como Daddy Yankee o Don Omar, siguen presentando a la mujer como un objeto que se compra, se controla o se descarta. Lo más preocupante es que esas canciones no solo circulan: se convierten en himnos que millones de personas corean sin detenerse a pensar en lo que están diciendo.
Y aquí surge la contradicción: muchas mujeres también cantan letras con la misma lógica. Karol G o Natti Natasha, en varios de sus temas, reproducen la idea de que el valor de una mujer está en su cuerpo o en su capacidad de seducción. No se trata de juzgar a los artistas individualmente, sino de evidenciar un sistema musical que recompensa lo que “vende”, aunque normalice la desigualdad.
¿Quiere decir esto que toda la música actual es sexista? En absoluto. Existen voces que apuestan por otro camino. Rozalén, Mon Laferte, Rigoberta Bandini o incluso Residente han creado canciones que invitan a pensar en la libertad, la igualdad y la dignidad. Ellos y ellas demuestran que la música puede ser pegadiza y a la vez crítica, sin necesidad de repetir estereotipos dañinos.
El punto central es este: la música no es inocente. Lo que bailamos, lo que tarareamos, lo que normalizamos en una discoteca o en el coche, moldea la forma en que vemos las relaciones y el papel de cada género en la sociedad.
Por eso, escuchar con mirada crítica es un acto político. No se trata de dejar de bailar, sino de preguntarnos qué mensajes estamos aplaudiendo al hacerlo. Porque, mientras seguimos cantando letras que reducen a la mujer a un objeto, la igualdad seguirá siendo una meta y no una realidad.
Aquí podéis leer Newsletter del mes de Julio, donde podréis tener la información de todas las noticias, conflictos , negociaciones en las que participa el sindicato.
En este número hablamos del juicio ganado en el Transporte de Huesca por el pago de las horas festivas, que la Inspección de Trabajo nos da la razón en el Hospital Miguel Servet, así como los cambios en los permisos de conciliación entre otros asuntos.
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Con el último fallecimiento y desde el mes de enero de 2025, han muerto en accidente laboral un total de 22 personas en Aragón, siendo especialmente fatídico este mes de julio con 6 fallecidos.
Los datos de 2025 ponen de manifiesto que no se están poniendo los medios necesarios, ni por parte de la administración pública ni por las empresas para atajar y cortar esta lacra que es la accidentabilidad y la muerte en el puesto de trabajo.
Las cifras de personas fallecidas por accidente de trabajo en Aragón son inasumibles para una sociedad en pleno siglo XXI. Es necesario poner en marcha medidas urgentes para acabar con la accidentabilidad.
Desde OSTA seguimos defendiendo que la prevención debe ocupar un lugar principal y central en las relaciones laborales; la normativa de prevención se debe cumplir en todos los sectores y que, con la llegada de la época de verano, se debe poner énfasis en sectores como por ejemplo la agricultura para evitar que una persona muera en el puesto de trabajo.
¿Qué debemos hacer cómo Sindicato? Tenemos que seguir luchando para cambiar las cosas y así disminuir y evitar los accidentes de trabajo; tenemos que denunciar ante la administración los incumplimientos en materia preventiva y ser exigentes en las empresas para que se cumpla la normativa.
Por todo ello, los y las delegadas de OSTA nos concentraremos el próximo día 4 de agosto a las 12:00 en la Plaza Mayor, frente a la sede de OSTA, para reivindicar “No más accidentes de trabajo, no más muertes por accidentes laborales”. Es hora de avanzar en una política de prevención que salve vidas.
Concentración NO MÁS MUERTES EN EL TRABAJO.
Día: 04 de agosto de 2025
Lugar: Plaza Mayo de San José (frente a la sede de OSTA)
Desde el Sector de la Discapacidad de OSTA hemos realizado un análisis de la evolución de los salarios de sus trabajadores y trabajadoras, y queremos manifestar nuestra preocupación ante la evolución salarial registrada en el sector entre 2019 y 2025.
Se ha tenido en cuenta para el análisis de la evolución las tablas salariales del Convenio de aplicación (XVI Convenio colectivo general de centros y servicios de atención a personas con discapacidad), los incrementos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), y su relación con la carestía de vida y la inflación, y nos muestra los siguientes resultados.
Aunque algunos grupos, como el de operarios, han tenido un incremento del 35,69%, que les permite superar la inflación acumulada en Aragón (21,80%), es importante señalar que este aumento se debe principalmente a la actualización del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) durante estos años, del cual dependen sus salarios base. No se trata de una mejora estructural ni fruto de la negociación colectiva, sino de una obligación legal que apenas comienza a corregir un retraso histórico en sus condiciones.
En contraste, el resto de trabajadores, ya sean personal técnico, auxiliares o titulados, han recibido aumentos muy inferiores, entre el 14% y el 18%, lo que ha provocado una pérdida real de poder adquisitivo de hasta 7,7 puntos respecto al IPC. Estos aumentos se ven superados ampliamente por el incremento del coste de vida, y han sido completamente absorbidos por la inflación.
Esta situación refleja las claras limitaciones de la negociación colectiva estatal, que establece incrementos mínimos homogéneos sin tener en cuenta las realidades económicas y sociales del territorio.
En este sentido, se hace imprescindible avanzar hacia modelos más descentralizados, que permitan acuerdos colectivos adaptados a las condiciones socioeconómicas locales. Solo así será posible construir un sistema que responda verdaderamente a las necesidades de todos los territorios, sin dejar a nadie atrás por culpa de una visión única y centralizada de la justicia salarial.
Desde OSTA, reafirmamos la necesidad urgente de avanzar hacia un convenio colectivo sectorial propio en Aragón que permita una distribución más justa y equilibrada de los salarios, en el conjunto del sector.
La estructura salarial actual consolida no solo la perdida de salario real, sino impulsa una brecha creciente entre funciones y tareas. Generando un proceso de achatamiento salarial que limita el desarrollo profesional en nuestro sector.
Reivindicamos una revisión profunda de las condiciones salariales, que garantice incrementos reales, que protejan el poder adquisitivo y reconozcan con justicia la labor de todos los trabajadores y trabajadoras de la discapacidad.