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El sindicato denuncia la precariedad estructural en las residencias de personas mayores y reclama políticas urgentes y dotación presupuestaria suficiente para garantizar la calidad asistencial y los derechos laborales de las trabajadoras
Iniciamos una ronda de reuniones con los Grupos Parlamentarios de las Cortes de Aragón con el objetivo de poner sobre la mesa la situación crítica que atraviesa el Sector de la Dependencia, con especial atención a las residencias de personas mayores, y trasladarles de primera mano el diagnóstico del sector y consensuar líneas de trabajo que impulsen una transformación real desde la esfera política e institucional.
Un sector esencial sostenido sobre la precariedad
OSTA alerta de que, pese al carácter esencial de los cuidados, el sector soporta de manera estructural unas condiciones laborales insostenibles:
Precariedad y bajos salarios, especialmente graves en un sector altamente feminizado.
Ratios de atención insuficientes que comprometen la calidad del servicio.
Sobrecarga de trabajo que deteriora la salud de las profesionales.
Riesgo real de quiebra del relevo generacional, ante la imposibilidad de atraer y retener talento en estas condiciones.
Reclamo a la acción política
"El sistema de la dependencia y los cuidados no se puede sostener sobre la precariedad de sus profesionales", ha señalado María Jesús Tajahuerce, responsable del Sector de la Dependencia de OSTA. "Es imperativo que desde las Cortes de Aragón se impulsen políticas de transformación del sector, acompañadas del presupuesto necesario para su desarrollo, que garanticen tanto los derechos laborales de las trabajadoras como un servicio público de calidad para las personas usuarias."
Para el sindicato es importante visibilizar la realidad laboral y asistencial del sector ante los representantes políticos y exigir la aprobación de medidas concretas que mejoren las condiciones laborales y las ratios de atención, con una dotación presupuestaria acorde con las necesidades reales del sistema de dependencia.
Con esta ronda de encuentros, OSTA persigue que los Grupos Parlamentarios muestren su disposición al diálogo y asuman la responsabilidad de situar los cuidados en el centro de la agenda política aragonesa, tratando de construir consensos parlamentarios que permitan avances legislativos y normativos en esta legislatura.
El 28 de junio volvemos a salir a las calles para reivindicar el Día Internacional del Orgullo LGTBI, una fecha de lucha, memoria y reivindicación colectiva. Este año, desde el sindicato, hemos elegido como lema: “DIVERSIDAD LABORAL, DERECHO SINDICAL”/“Diversidat laboral, Dreito sindical”.
Porque no basta con los discursos institucionales ni con las campañas vacías de marketing inclusivo. Mientras las luces del escaparate se apagan, miles de personas LGTBI siguen sufriendo discriminación, silencios, miedo y desigualdad en sus centros de trabajo.
Hemos avanzado en leyes, sí. Hemos llenado los discursos institucionales de palabras amables sobre la igualdad, también. Pero mientras las luces de las instituciones se apagan, la realidad en las empresas sigue siendo una bofetada de realidad: el mundo laboral continúa siendo un espacio hostil, diseñado para expulsar o silenciar a las personas LGTBI+, y especialmente ensañado con las personas Trans.
Ya no basta con el "postureo" corporativo. No sirve de nada que una empresa se vista de diversidad un mes al año si el resto del tiempo permite que su plantilla LGTBI+ sienta que compite con una venda en los ojos y las manos atadas. Estamos ante un problema estructural, una discriminación que no siempre grita, pero que siempre asfixia.
El castigo de ser uno mismo
Es indignante que en pleno siglo XXI el 86% de los trabajadores sienta que debe volver al armario al entrar en una entrevista de trabajo. Este "ocultamiento preventivo" no es una elección; es una estrategia de supervivencia frente a un sistema que penaliza la diferencia.
La situación de las personas Trans es, sencillamente, una emergencia social. Que más de la mitad sean excluidas sistemáticamente de los procesos de selección es una forma de violencia económica que condena a todo un colectivo a la precariedad y a la exclusión. No es falta de talento, es transfobia pura y dura disfrazada de "ajuste cultural".
La violencia de la "broma"
La pirámide de la discriminación se sostiene sobre una base peligrosa: la normalización del acoso. Tres de cada diez personas LGTBI+ sufren ataques verbales: chistes, rumores, comentarios despectivos... no son "anécdotas de oficina". Son herramientas de control que buscan recordar a la persona que no pertenece, que es "el otro".
Cuando un entorno laboral minimiza estas agresiones, se convierte en cómplice. El silencio de los compañeros y la inacción de los superiores son el caldo de cultivo para un clima de impunidad que destroza trayectorias profesionales y, lo que es peor, la salud mental de quienes solo quieren trabajar en paz.
Exigimos hechos, no discursos
Erradicar esta lacra no es una cuestión de cortesía, es una cuestión de justicia y derechos humanos. No queremos empresas que "toleren" su presencia; exigimos espacios que garanticen su seguridad y dignidad. Esto requiere:
Protocolos: No más documentos olvidados. Necesitamos canales de denuncia reales que protejan a la víctima y sancionen de forma ejemplar al agresor.
Formación: Hay que sacudir los sesgos de quienes seleccionan y de quienes dirigen. La diversidad no se gestiona con folletos, sino con educación y empatía.
Compromiso sindical y político: La negociación colectiva debe ser el escudo que impida que la orientación sexual o la identidad de género sigan siendo un motivo de despido encubierto o estancamiento.
El trabajo es un derecho, no un privilegio que dependa de cuánto logres parecerte a la norma cis-heterosexual. Es hora de romper el armario de cristal. Porque mientras una sola persona tenga que esconder quién es para conservar su empleo, nuestra libertad como sociedad seguirá siendo un espejismo.
El próximo 28 de junio volvemos a salir a las calles para reivindicar el Día Internacional del Orgullo LGTBI, una fecha de lucha, memoria y reivindicación colectiva. Este año, desde el sindicato, hemos elegido como lema: “DIVERSIDAD LABORAL, DERECHO SINDICAL”/“Diversidat laboral, Dreito sindical”.
Porque no basta con los discursos institucionales ni con las campañas vacías de marketing inclusivo. Mientras las luces del escaparate se apagan, miles de personas LGTBI siguen sufriendo discriminación, silencios, miedo y desigualdad en sus centros de trabajo.
Hemos avanzado en derechos y en legislación, sí. Pero la realidad laboral continúa siendo demasiado veces un espacio hostil, donde muchas personas se ven obligadas a esconder quiénes son para conservar su empleo, evitar burlas, frenar rumores o no quedar apartadas de oportunidades laborales. Y esta violencia se recrudece especialmente contra las personas trans.
El trabajo es un derecho, no un privilegio condicionado a parecerse a la norma cis-heterosexual. Por eso, desde el sindicalismo seguimos defendiendo que la diversidad laboral también es un derecho sindical.
Con motivo del 28J hemos organizado diferentes actos y espacios de participación:
ACTO SINDICAL – 17 de junio
Hora: 10:00 horas
Lugar: Casa de la Mujer
Durante la jornada se abordarán cuestiones como:
La LGTBIfobia en el ámbito laboral.
La presión para “volver al armario” en muchos entornos de trabajo.
Los problemas específicos que atraviesan las personas LGTBI en el empleo.
El estado actual de los discursos de odio y su impacto en el colectivo, y los avances y retos de la negociación sindical en materia de igualdad y diversidad.
Además, se realizará un caso práctico participativo dirigido a las personas asistentes.
Por último, se realizará una valoración del conflicto en el sector de la limpieza, ejemplo de lucha y confrontación durante los 15 días de huelga previos a la desconvocatoria. Cabe destacar que el acuerdo firmado por los sindicatos estatales, no garantiza el IPC y no fue sometido a referéndum.
El lema “Lucha organizada, memoria, fuerza y voz” expresa con claridad que el Día Internacional de la Mujer no es una fecha conmemorativa ni una celebración vacía. El 8 de marzo es una jornada de lucha, de denuncia y de acción política colectiva. Hoy, más que nunca, este llamado cobra fuerza frente al avance de la ultraderecha y de los discursos reaccionarios que buscan deslegitimar el feminismo, negar la desigualdad estructural y hacer retroceder derechos conquistados tras décadas de movilización.
El 8 de marzo, millones de mujeres saldremos a las calles por y para la igualdad. Lo haremos para exigir una sociedad libre de violencias machistas, sin brechas de género, con justicia social y mayor calidad democrática. Pero también lo haremos para defender lo conseguido, porque nada está garantizado. Frente a quienes quieren devolvernos al silencio, al miedo y a la subordinación, respondemos con organización, memoria y lucha colectiva.
La lucha organizada es la base de todos los avances logrados por las mujeres. Ningún derecho fue concedido de manera espontánea: fue conquistado mediante la organización feminista, sindical y popular. Hoy, cuando la ultraderecha ataca el feminismo, criminaliza la protesta y cuestiona políticas de igualdad, la respuesta no puede ser individual ni aislada. Solo la acción colectiva, coordinada y sostenida puede frenar el retroceso y avanzar hacia transformaciones reales.
La memoria es una herramienta política imprescindible. Recordar las luchas pasadas es recordar que los derechos pueden perderse si no se defienden. Honrar a las mujeres que enfrentaron la violencia, la persecución y el silenciamiento —a las víctimas de la violencia machista, a las mujeres violentadas en contextos de guerra, a las comunidades afectadas por el VIH— es un acto de resistencia frente a quienes promueven el negacionismo y el olvido. Sin memoria no hay justicia, y sin justicia no hay democracia.
La fuerza nace de la unidad. Es la potencia que se construye cuando lo personal se vuelve político y lo colectivo se vuelve imparable. Esa fuerza es la que permitió abrir caminos antes impensados y es la que hoy enfrenta a quienes pretenden reinstalar modelos de desigualdad, exclusión y control sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Frente al odio y la reacción, respondemos con organización, convicción y solidaridad.
Alzar la voz es un acto profundamente político. Es negarse a volver al silencio que históricamente se impuso a las mujeres. Es visibilizar las violencias, denunciar las desigualdades estructurales y confrontar a quienes, desde la ultraderecha, niegan la existencia misma del machismo y atacan los consensos democráticos. Nuestra voz es colectiva, incómoda y persistente, porque no vamos a permitir que nos borren del espacio público ni del debate político.
El 8 de marzo nos convoca a redoblar la lucha. A defender cada derecho conquistado y a avanzar por los que aún faltan. Frente al avance reaccionario, respondemos con lucha organizada, memoria activa, fuerza colectiva y una voz que no se calla. Porque la igualdad no retrocede y porque sin feminismo no hay democracia.
El próximo 8 de marzo celebramos el Día Internacional de La Mujer, es una jornada de lucha, de denuncia y de acción política colectiva. Hoy, más que nunca, este llamado cobra fuerza frente al avance de la ultraderecha y de los discursos reaccionarios que buscan deslegitimar el feminismo, negar la desigualdad estructural y hacer retroceder derechos conquistados tras décadas de movilización.
Nuestro lema “Lucha organizada, memoria, fuerza y voz” expresa con claridad que el Día Internacional de la Mujer no es una fecha conmemorativa ni una celebración vacía. No vamos a tolerar retroceder a una sociedad a las que las mujeres se nos subyugue al patriarcado.
El 8 de marzo nos convoca a redoblar la lucha. A defender cada derecho conquistado y a avanzar por los que aún faltan. Frente al avance reaccionario, respondemos con lucha organizada, memoria activa, fuerza colectiva y una voz que no se calla. Porque la igualdad no retrocede y porque sin feminismo no hay democracia.
Saldremos a las calles por y para la igualdad. Lo haremos para exigir una sociedad libre de violencias machistas, sin brechas de género, con justicia social y mayor calidad democrática. Pero también lo haremos para defender lo ganado, porque nada está garantizado. Frente a quienes quieren devolvernos al silencio, al miedo y a la subordinación, respondemos con organización, memoria y lucha colectiva.
Día 19 de febrero
Acto sindical convocado por el sindicato para toda la afiliación en Zaragoza