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El sindicato denuncia la situación «insostenible» en las residencias de mayores, marcada por la sobrecarga, las bajas ratios y los salarios precarios en un sector altamente feminizado
Desde el sindicato OSTA hemos remitido una carta a la Delegación del Gobierno de España en Aragón solicitando formalmente una reunión de trabajo con su titular, D. Fernando Beltrán. El objetivo es trasladar el grave diagnóstico de la situación que atraviesa el Sector de la Dependencia en Aragón, con especial atención a la crisis que se vive en las residencias de personas mayores.
A pesar del carácter innegablemente esencial de los cuidados, el sector soporta de manera estructural unas condiciones laborales insostenibles. La precariedad, las deficientes ratios de atención, la extrema sobrecarga de trabajo y los bajos salarios —en un sector altamente feminizado— están poniendo en riesgo no solo la salud de las profesionales, sino también el relevo generacional y, fundamentalmente, la calidad asistencial de las personas usuarias.
El sistema de la dependencia y los cuidados no se puede sostener con la precariedad de sus profesionales, por ello reclamamos que desde los diferentes ámbitos administrativos se impulsen políticas de transformación real para el sector. Estas medidas deben estar dotadas del presupuesto necesario para garantizar los derechos laborales de las trabajadoras y ofrecer un servicio público con plenas garantías de calidad.
Para compartir este diagnóstico, intercambiar opiniones y marcar líneas de trabajo conjuntas, el sindicato ha propuesto mantener el encuentro con el Delegado del Gobierno, recordando la imperiosa necesidad de que las instituciones se impliquen en la defensa de un sector esencial para la sociedad aragonesa.
La contrata SENIOR se niega a negociar un protocolo térmico mientras las trabajadoras atienden a personas dependientes en viviendas que superan los 32ºC
La Sección Sindical de OSTA en la empresa SENIOR SERVICIOS INTEGRALES ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Zaragoza por la exposición de las trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) a un riesgo grave e inminente para su salud debido a las altas temperaturas.
La denuncia se produce después de que la empresa se haya negado rotundamente a negociar un protocolo de actuación ante la actual ola de calor, limitándose a remitir a la plantilla comunicados genéricos con enlaces institucionales, pero sin adoptar ninguna medida preventiva real.
Trabajando en «hornos» sin climatización ni pausas
El lugar de trabajo de las auxiliares del SAD son los domicilios particulares de las personas dependientes. Muchos de estos hogares carecen de aislamiento térmico o climatización, alcanzando en las últimas semanas temperaturas interiores superiores a los 30-32ºC. A esto se suma que las tareas (aseo, movilización de personas encamadas, limpieza) exigen un esfuerzo físico intenso que multiplica el calor metabólico y el riesgo de sufrir un golpe de calor.
Desde OSTA hemos aportado a Inspección de Trabajo pruebas fotográficas con termómetros registrando más de 32ºC en viviendas de usuarias. La empresa no ha evaluado el riesgo térmico real, no ha establecido pausas de recuperación, ni ha adaptado los horarios para evitar las horas centrales del día, incumpliendo flagrantemente el Real Decreto 486/1997 y el reciente Real Decreto-ley 4/2023 sobre protección ante el calor.
Lucro con el cuidado público y precariedad laboral
Ponemos el foco en la responsabilidad de la administración pública. SENIOR SERVICIOS INTEGRALES, empresa adjudicataria de los Lotes 1 y 3 del SAD del Ayuntamiento de Zaragoza, pertenece al grupo CLECE, un gran conglomerado empresarial que obtiene cuantiosos beneficios de la gestión privatizada de los cuidados a personas mayores y dependientes.
Esta contrata gestiona la atención (tanto en modalidad de dependencia como preventiva) en una amplísima zona de la ciudad que abarca los distritos del Actur, Arrabal, Centro, La Jota-Santa Isabel, La Magdalena, San Pablo, San José, Las Fuentes y Torrero, además de los barrios rurales de Juslibol, Montañana, Movera, Peñaflor de Gállego, San Gregorio, San Juan de Mozarrifar, La Cartuja y Torrecilla de Valmadrid.
Es inaceptable que el Ayuntamiento de Zaragoza externalice un servicio público esencial a grandes corporaciones como Clece/Senior, y luego se lave las manos cuando sus trabajadoras están sufriendo las consecuencias. La precariedad laboral en el SAD se traduce directamente en una mala atención a nuestras personas mayores. Exigimos al Ayuntamiento que incluya en los pliegos y en el seguimiento del contrato el cumplimiento estricto de la normativa de Prevención de Riesgos Laborales.
El sindicato denuncia la precariedad estructural en las residencias de personas mayores y reclama políticas urgentes y dotación presupuestaria suficiente para garantizar la calidad asistencial y los derechos laborales de las trabajadoras
Iniciamos una ronda de reuniones con los Grupos Parlamentarios de las Cortes de Aragón con el objetivo de poner sobre la mesa la situación crítica que atraviesa el Sector de la Dependencia, con especial atención a las residencias de personas mayores, y trasladarles de primera mano el diagnóstico del sector y consensuar líneas de trabajo que impulsen una transformación real desde la esfera política e institucional.
Un sector esencial sostenido sobre la precariedad
OSTA alerta de que, pese al carácter esencial de los cuidados, el sector soporta de manera estructural unas condiciones laborales insostenibles:
Precariedad y bajos salarios, especialmente graves en un sector altamente feminizado.
Ratios de atención insuficientes que comprometen la calidad del servicio.
Sobrecarga de trabajo que deteriora la salud de las profesionales.
Riesgo real de quiebra del relevo generacional, ante la imposibilidad de atraer y retener talento en estas condiciones.
Reclamo a la acción política
«El sistema de la dependencia y los cuidados no se puede sostener sobre la precariedad de sus profesionales», ha señalado María Jesús Tajahuerce, responsable del Sector de la Dependencia de OSTA. «Es imperativo que desde las Cortes de Aragón se impulsen políticas de transformación del sector, acompañadas del presupuesto necesario para su desarrollo, que garanticen tanto los derechos laborales de las trabajadoras como un servicio público de calidad para las personas usuarias.»
Para el sindicato es importante visibilizar la realidad laboral y asistencial del sector ante los representantes políticos y exigir la aprobación de medidas concretas que mejoren las condiciones laborales y las ratios de atención, con una dotación presupuestaria acorde con las necesidades reales del sistema de dependencia.
Con esta ronda de encuentros, OSTA persigue que los Grupos Parlamentarios muestren su disposición al diálogo y asuman la responsabilidad de situar los cuidados en el centro de la agenda política aragonesa, tratando de construir consensos parlamentarios que permitan avances legislativos y normativos en esta legislatura.
El 28 de junio volvemos a salir a las calles para reivindicar el Día Internacional del Orgullo LGTBI, una fecha de lucha, memoria y reivindicación colectiva. Este año, desde el sindicato, hemos elegido como lema: “DIVERSIDAD LABORAL, DERECHO SINDICAL”/“Diversidat laboral, Dreito sindical”.
Porque no basta con los discursos institucionales ni con las campañas vacías de marketing inclusivo. Mientras las luces del escaparate se apagan, miles de personas LGTBI siguen sufriendo discriminación, silencios, miedo y desigualdad en sus centros de trabajo.
Hemos avanzado en leyes, sí. Hemos llenado los discursos institucionales de palabras amables sobre la igualdad, también. Pero mientras las luces de las instituciones se apagan, la realidad en las empresas sigue siendo una bofetada de realidad: el mundo laboral continúa siendo un espacio hostil, diseñado para expulsar o silenciar a las personas LGTBI+, y especialmente ensañado con las personas Trans.
Ya no basta con el «postureo» corporativo. No sirve de nada que una empresa se vista de diversidad un mes al año si el resto del tiempo permite que su plantilla LGTBI+ sienta que compite con una venda en los ojos y las manos atadas. Estamos ante un problema estructural, una discriminación que no siempre grita, pero que siempre asfixia.
El castigo de ser uno mismo
Es indignante que en pleno siglo XXI el 86% de los trabajadores sienta que debe volver al armario al entrar en una entrevista de trabajo. Este «ocultamiento preventivo» no es una elección; es una estrategia de supervivencia frente a un sistema que penaliza la diferencia.
La situación de las personas Trans es, sencillamente, una emergencia social. Que más de la mitad sean excluidas sistemáticamente de los procesos de selección es una forma de violencia económica que condena a todo un colectivo a la precariedad y a la exclusión. No es falta de talento, es transfobia pura y dura disfrazada de «ajuste cultural».
La violencia de la «broma»
La pirámide de la discriminación se sostiene sobre una base peligrosa: la normalización del acoso. Tres de cada diez personas LGTBI+ sufren ataques verbales: chistes, rumores, comentarios despectivos… no son «anécdotas de oficina». Son herramientas de control que buscan recordar a la persona que no pertenece, que es «el otro».
Cuando un entorno laboral minimiza estas agresiones, se convierte en cómplice. El silencio de los compañeros y la inacción de los superiores son el caldo de cultivo para un clima de impunidad que destroza trayectorias profesionales y, lo que es peor, la salud mental de quienes solo quieren trabajar en paz.
Exigimos hechos, no discursos
Erradicar esta lacra no es una cuestión de cortesía, es una cuestión de justicia y derechos humanos. No queremos empresas que «toleren» su presencia; exigimos espacios que garanticen su seguridad y dignidad. Esto requiere:
Protocolos: No más documentos olvidados. Necesitamos canales de denuncia reales que protejan a la víctima y sancionen de forma ejemplar al agresor.
Formación: Hay que sacudir los sesgos de quienes seleccionan y de quienes dirigen. La diversidad no se gestiona con folletos, sino con educación y empatía.
Compromiso sindical y político: La negociación colectiva debe ser el escudo que impida que la orientación sexual o la identidad de género sigan siendo un motivo de despido encubierto o estancamiento.
El trabajo es un derecho, no un privilegio que dependa de cuánto logres parecerte a la norma cis-heterosexual. Es hora de romper el armario de cristal. Porque mientras una sola persona tenga que esconder quién es para conservar su empleo, nuestra libertad como sociedad seguirá siendo un espejismo.
El próximo 28 de junio volvemos a salir a las calles para reivindicar el Día Internacional del Orgullo LGTBI, una fecha de lucha, memoria y reivindicación colectiva. Este año, desde el sindicato, hemos elegido como lema: “DIVERSIDAD LABORAL, DERECHO SINDICAL”/“Diversidat laboral, Dreito sindical”.
Porque no basta con los discursos institucionales ni con las campañas vacías de marketing inclusivo. Mientras las luces del escaparate se apagan, miles de personas LGTBI siguen sufriendo discriminación, silencios, miedo y desigualdad en sus centros de trabajo.
Hemos avanzado en derechos y en legislación, sí. Pero la realidad laboral continúa siendo demasiado veces un espacio hostil, donde muchas personas se ven obligadas a esconder quiénes son para conservar su empleo, evitar burlas, frenar rumores o no quedar apartadas de oportunidades laborales. Y esta violencia se recrudece especialmente contra las personas trans.
El trabajo es un derecho, no un privilegio condicionado a parecerse a la norma cis-heterosexual. Por eso, desde el sindicalismo seguimos defendiendo que la diversidad laboral también es un derecho sindical.
Con motivo del 28J hemos organizado diferentes actos y espacios de participación:
ACTO SINDICAL – 17 de junio
Hora: 10:00 horas
Lugar: Casa de la Mujer
Durante la jornada se abordarán cuestiones como:
La LGTBIfobia en el ámbito laboral.
La presión para “volver al armario” en muchos entornos de trabajo.
Los problemas específicos que atraviesan las personas LGTBI en el empleo.
El estado actual de los discursos de odio y su impacto en el colectivo, y los avances y retos de la negociación sindical en materia de igualdad y diversidad.
Además, se realizará un caso práctico participativo dirigido a las personas asistentes.
Por último, se realizará una valoración del conflicto en el sector de la limpieza, ejemplo de lucha y confrontación durante los 15 días de huelga previos a la desconvocatoria. Cabe destacar que el acuerdo firmado por los sindicatos estatales, no garantiza el IPC y no fue sometido a referéndum.