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El reciente conflicto de la limpieza en Zaragoza ha destapado una realidad incómoda, situando en el centro del debate una pregunta que debemos de realizarnos como sociedad: ¿qué tipo de sindicalismo construimos para avanzar en las condiciones laborales de las trabajadoras en Aragón?
Y es que, tras más de dos semanas de huelga en el sector de la limpieza de Zaragoza, los sindicatos estatales han aceptado un acuerdo que, apenas un día antes, ellos mismos consideraban “insuficiente”. La limpieza es un sector precarizado, mayoritariamente feminizado y con salarios por debajo del SMI. Tras 15 días de huelga, este sector ha dejado en evidencia que los sindicatos que no tienen caja de resistencia no pueden confrontar con garantías a la patronal y es que, muchas de las trabajadoras no podían continuar con la huelga por cuestiones económicas. Este es el claro ejemplo de que, sin caja de resistencia, la patronal sabe que el reloj corre en contra de las huelguistas.
El desenlace de este conflicto no ha sido casualidad. Es el resultado de años de sindicalismo de concertación, respaldado en un modelo de servicios al afiliado que, con el paso de los años, se ha convertido en una maquinaria basada en el ofrecimiento de cursos y el miedo al conflicto, normalizando la idea de que vale más un mal acuerdo que la confrontación contra la patronal y pasando, por lo tanto, los sindicatos a gestionar la precariedad, en lugar de combatirla.
Pero la precariedad no se combate con acuerdos «menos malos», ni con discursos que no trascienden de lo escrito en una octavilla. La precariedad se combate con instrumentos reales, que posibiliten a las trabajadoras y trabajadores afrontar una huelga sin tener que elegir entre pagar la hipoteca y la cesta de la compra, o continuar de huelga.
Ahí es donde la Caja de Resistencia adquiere su importancia. Para quienes lo desconozcan, durante el conflicto de la limpieza en Zaragoza, más de quinientas personas afiliadas a OSTA han estado respaldadas por esta herramienta de solidaridad entre las personas afiliadas al sindicato, y que se nutre de las cuotas de afiliación.
No es casualidad que seamos la única organización sindical aragonesa con una herramienta de estas características. Es la consecuencia lógica de un modelo basado en la información, la democratización de las decisiones y la apuesta decidida por luchar contra la precariedad.
Supone, además, una ruptura frontal con el llamado ‘sindicalismo de servicios’, que sitúa al afiliado como un cliente y al sindicato como un servicio. Ante esta dinámica, en OSTA defendemos un modelo distinto y apostamos por que, con la cuota, se ganen derechos y se construya la fuerza sindical. Para ganar derechos, para avanzar en salarios y, en definitiva, para vivir mejor.
Desde OSTA estamos convencidas de que esta herramienta va a ser decisiva en la mejora de las condiciones laborales y económicas de la clase trabajadora aragonesa. Porque no se trata solamente de movilizarse, se trata de ganar. Y para ganar, hace falta organización, movilización y solidaridad; y esto lo garantiza la caja de resistencia.
Tenemos la obligación de construir un sindicalismo de apoyo mutuo, donde las cuotas reviertan directamente en la acción y en las personas que luchan por mejorar sus condiciones en Aragón.
Porque al final, la pregunta sigue en pie, ¿Construimos un sindicalismo que gestiona la precariedad o uno que la combate?. Para las militantes de OSTA, la respuesta en Aragón tiene nombre y apellidos: Sindicalismo de Contrapoder.
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Serchio Tella Barcelona Integrante de la Ejecutiva Nacional de OSTA
OSTA se ha convertido en el sindicato más votado en las elecciones sindicales del Ayuntamiento de Jaca, celebradas el pasado viernes 5 de junio. En estos comicios se renovaban dos órganos de representación de la plantilla, el Comité de Empresa, correspondiente al personal laboral y formado por 5 representantes, y la Junta de Personal, correspondiente al personal funcionario y compuesta por 9 representantes.
El sindicato ha obtenido 6 de los 14 representantes elegidos, un resultado que supone un respaldo contundente de la plantilla y consolida al sindicato como referente en la defensa de los derechos laborales en la administración local del alto Aragón.
Respecto a votos, OSTA se ha alzado como la fuerza sindical más votada en el conjunto del Ayuntamiento de Jaca, alcanzando el 34% de los votos emitidos en las elecciones. Este respaldo se ha traducido en resultados destacados en ambos colectivos:
Personal funcionario:28,17% de los votos, logrando una sólida representación en la Junta de Personal.
Personal laboral:50% de los votos, consolidando una amplia mayoría en el Comité de Empresa.
La nueva configuración de los órganos de representación refleja el amplio apoyo recibido por OSTA en ambos colectivos:
Sindicato
Comité de Empresa (Laboral)
Junta de Personal (Funcionarios)
Total
OSTA
3
3
6
CSIF
1
3
4
CCOO
1
2
3
CSL
–
1
1
UGT
–
–
0
_
Este resultado responde a la demanda de una representación más cercana, combativa y comprometida con las necesidades reales de la plantilla, tanto del personal laboral como del personal funcionario. El sindicato se compromete a mantener un modelo de trabajo basado en la escucha activa, la transparencia y la defensa inquebrantable de los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras, independientemente de su condición.
El éxito electoral no puede entenderse sin el trabajo sostenido de TAJO, la agrupación sindical que durante años ha luchado por dignificar las condiciones laborales en el Ayuntamiento de Jaca. La decisión de integrar sus esfuerzos en OSTA ha permitido sumar fuerzas y ampliar el alcance de las reivindicaciones históricas de la plantilla.
Desde OSTA se asume este resultado con responsabilidad y ambición. Los nuevos representantes comenzarán su labor desde el primer minuto, garantizando que toda la plantilla, personal laboral y funcionario, cuente con la información, el apoyo y la representación que merece. El objetivo es claro mejorar las condiciones laborales, avanzar en la igualdad real y situar los derechos de los trabajadores en el centro de la política municipal.
En un mundo que parece avanzar peligrosamente hacia nuevas formas de confrontación, resulta imprescindible repensar quiénes construyen la paz y desde qué enfoques se hace. Durante demasiado tiempo, las mujeres han sido retratadas únicamente como víctimas de los conflictos armados, invisibilizando su papel como agentes activos, mediadoras y constructoras de alternativas reales frente a la violencia. Hoy, esa narrativa ya no se sostiene.
El Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme no es solo una fecha simbólica: es un recordatorio urgente de que la paz no puede edificarse sin la participación plena y efectiva de las mujeres. Desde el histórico Congreso de La Haya de 1915 hasta los movimientos contemporáneos contra la militarización, las mujeres han demostrado una capacidad constante para tejer redes, reconstruir comunidades devastadas y presionar por soluciones basadas en el diálogo y la justicia social.
Frente a un contexto global marcado por el rearme y la amenaza latente del uso de armamento nuclear, emerge con fuerza la necesidad de un enfoque feminista de la seguridad. Este no se limita a incorporar mujeres en estructuras ya existentes, sino que propone transformar radicalmente las lógicas que sostienen la violencia: desmilitarizar las relaciones internacionales, cuestionar el poder basado en la dominación y situar el cuidado de la vida en el centro de la política.
Hablar de “paz desmilitarizada” implica ir más allá de la mera ausencia de guerra. Significa desmontar las estructuras patriarcales que perpetúan los conflictos y reconocer que el militarismo no es un proyecto de protección, sino, con demasiada frecuencia, un proyecto de destrucción. Apostar por la paz exige valentía política para priorizar la justicia, la equidad y la sostenibilidad de la vida frente a los intereses armamentísticos.
No puede ignorarse tampoco el uso sistemático de la violencia sexual como arma de guerra, una estrategia cruel destinada a destruir comunidades desde dentro. Este hecho obliga a incorporar una perspectiva de género en los procesos de justicia transicional y en las políticas de seguridad internacional, no como un añadido, sino como un eje central.
A pesar de los avances, las mujeres siguen enfrentando enormes barreras para ejercer plenamente sus derechos, especialmente en contextos de conflicto, donde sus voces son silenciadas y sus cuerpos convertidos en territorios de violencia. Sin embargo, incluso en esas circunstancias, continúan organizándose, resistiendo y liderando procesos de paz.
Hoy, más que nunca, el mundo necesita escuchar esas voces. Porque si bien es cierto que las guerras han sido históricamente impulsadas por estructuras de poder dominadas por hombres, también lo es que la paz duradera solo será posible cuando se integren todas las miradas, experiencias y capacidades.
Ante la amenaza de una nueva escalada bélica, no basta con la preocupación: es necesaria una acción decidida. Reconocer, apoyar y amplificar el papel de las mujeres en la construcción de la paz no es un gesto simbólico, sino una condición indispensable para un futuro sin violencia. La historia ya lo ha demostrado; la pregunta es si estamos dispuestos a aprender de ella.
En la asamblea celebrada ayer, 9 de febrero, los trabajadores y trabajadoras ratificaron por amplia mayoría el preacuerdo del II Convenio Colectivo, con 33 votos a favor y 3 abstenciones (91,66% de las personas asistentes), demostrando así la unidad y el compromiso colectivo en el avance de sus condiciones laborales.
Entre las mejoras destacadas, el convenio establece la reducción progresiva de la jornada a 36,5 horas semanales desde la aprobación del Convenio Colectivo por el Consejo Comarcal y a 35 horas a partir de enero de 2027, además de reconocer ocho días anuales de permiso por asuntos particulares, junto a otras mejoras económicas y sociales que refuerzan la estabilidad y el bienestar del personal laboral.
El II Convenio Colectivo de la Comarca de Calatayud se suma a otros convenios firmados recientemente por el sindicato en la administración pública aragonesa, reforzando el camino hacia un modelo laboral público más justo, estable y acorde con la realidad de quienes sostienen los servicios esenciales en el territorio aragonés.
En las elecciones sindicales para la Junta de Personal del personal funcionario del Ayuntamiento de Utebo, celebradas hoy en la tercera localidad más poblada de la provincia de Zaragoza, el sindicato OSTA ha vuelto a imponerse como el sindicato más votado con el 36,78 % de los votos, consolidándose como la fuerza sindical más representativa entre el personal funcionario.
Este resultado supone un claro respaldo a la línea de trabajo desarrollada por OSTA en la anterior legislatura y refleja un crecimiento significativo respecto a los comicios anteriores. Gracias a este apoyo, OSTA renovará 3 de los 9 delegados que componen la Junta de Personal, manteniendo su posición como primera fuerza sindical en la institución, seguida por CSIF, CCOO y UGT, con 2 representantes cada una.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a toda la plantilla del Ayuntamiento de Utebo por haber vuelto a depositar su confianza en OSTA.
Este respaldo no es solo un reconocimiento a nuestro trabajo previo, sino un mandato claro para seguir luchando con firmeza, coherencia y lealtad hacia quienes cada día hacen posible el funcionamiento de los servicios públicos.