Podemos palpar en el horizonte del año que comienza, un nuevo Congreso en el que repensarnos, revisarnos y renovarnos para un nuevo ciclo que se presenta exigente, pero apasionante.
En verdad podemos decir que, en este tercer año de mandato de la ComisiĂłn Ejecutiva Nacional, sin que suene excesivamente pretencioso, hemos alcanzado o hemos plantado las bases para hacerlo pronto, los objetivos que como OrganizaciĂłn nos pusimos en noviembre de 2021: Crecer y consolidarnos tanto en afiliaciĂłn como en representaciĂłn, llegando a ser representativos en sectores vitales como el Metal; crecer y asentarnos por todo el paĂs y ser una organizaciĂłn cada vez mĂĄs participativa y transparente. En definitiva, ser esa voz que la sociedad aragonesa merece y necesita.
Una posiciĂłn firme para enfrentar con pasiĂłn y determinaciĂłn los tiempos inciertos que se nos vienen encima, y que no son pocos:
Un Gobierno el de Azcón, que vive en la inacción, pues sigue siendo rehén de sus antiguos socios de la ultraderecha y que solo saca cabeza -jaleado por sus muchos altavoces mediåticos- para jugar a hacer oposición al Gobierno Central y asà postularse como ministrable.
Un gobierno el suyo que sigue desmantelando lo pĂșblico y al que se le llena la boca con algunas inversiones, que si bien pueden ser palanca para sostener algunos sectores, como las baterĂas y la automociĂłn alrededor de Stellantis, sacan a la luz una realidad que puede ser peligrosa para nuestra tierra, cuando no irreversible, a medio plazo, que es que AragĂłn se convierta exclusivamente en tierra de extracciĂłn de recursos, y que sea en otros territorios donde se aprovechen los mismos. Y por consiguiente se queden allĂĄ tambiĂ©n los beneficios.
En el Estado un gobierno aĂșn mĂĄs paralizado que el de AragĂłn. Un quiero y no puedo (o un te prometo que quiero, pero no) en el que se estĂĄn dejando morir iniciativas parlamentarias y promesas para una clase trabajadora cada vez mĂĄs abandonada: Ni fin de la ley mordaza, ni reducciĂłn de la Jornada, ni soluciĂłn al sangrante problema de la vivienda. La tibieza mĂĄs absoluta.
Y en el resto del planeta una Unión Europea cada vez mås dependiente de las corrientes fascistas y negacionistas que ve cómo, al otro lado del Atlåntico, reaparecen viejos fantasmas que traen consigo aires expansionistas e imperialistas y que tienen como parte sustancial de su proyecto de cuño fascista, pero de ansias turbocapitalistas e individualistas, el cometido de seguir desregulando todos los recursos e imponer -mås si cabe- la ley del mercado y el sålvese quien pueda.
En definitiva, un escenario este que se nos viene encima tan duro como apasionante y que va a exigir de todas y cada una de las personas que conformamos esta organizaciĂłn lo mejor de nosotras mismas para luchar contra esa nueva fase de la ofensiva capitalista y reaccionaria.
Juanjo Baquedano - SN AcciĂłn Sindical de OSTA
