El capitalismo financiero ha convertido el derecho a un techo en una de las mayores fuentes de extracción de plusvalía y empobrecimiento de la clase trabajadora.
Lo que los medios burgueses llaman "crisis de la vivienda" no es un accidente del sistema, sino su funcionamiento normal, la transformación de un derecho humano fundamental en un activo financiero para la acumulación de capital.
En Aragón, esta guerra de clases contra la vida digna ha alcanzado cotas insoportables. Los desahucios en el último año no son una mera estadística; es la firma de la burguesía inmobiliaria y financiera sobre el despojo de miles de familias trabajadoras.
Mientras la clase trabajadora aragonesa ve cómo el alquiler se lleva más del 50 % de sus salarios, el capital especulativo mantiene 130.000 viviendas vacías en nuestro territorio. Esta es la contradicción fundamental del capitalismo: crear escasez artificial para mantener los márgenes de beneficio, expulsando a la clase obrera a la periferia, mientras se pudren los pisos en manos de fondos buitre y grandes tenedores.
No es falta de viviendas, es falta de voluntad política de unas instituciones que actúan como el comité ejecutivo de los fondos de inversión. En un contexto donde el salario medio en Aragón se sitúa en torno a los 1.900 € brutos mensuales (137 € mensuales por debajo de la media estatal, fruto de la precariedad estructural de nuestro mercado laboral), y el alquiler medio en Zaragoza supera los 1.000 €, el sistema nos condena a la esclavitud por deudas. La clase capitalista está recuperando su tasa de ganancia directamente de los salarios de la clase trabajadora a través de la renta.
Desde la Organización Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de Aragón denunciamos la flagrante inacción institucional. Hoy hemos asistido con perplejidad como la derecha en las Cortes españolas ha votado en contra de cualquier medida que pudiera mejorar “un poco” el problema de la vivienda, poniéndose de parte de los grandes tenedores y de los fondos buitre, abandonando a las familias y al futuro de las nuevas generaciones.
Para el sindicato aragonesista: “La vivienda y el salario son las dos caras de la misma moneda en la lucha por la reproducción de nuestra clase. Por eso, no aceptamos parches reformistas que solo sirven para lavar la cara al sistema. Exigimos una transformación radical del modelo”.
La vivienda no es un negocio, es un derecho humano y una trinchera de clase. Pero sin salario digno, sin organización sindical y sin movilización popular, ese derecho es inalcanzable. La lucha por la vivienda es la lucha por la emancipación de la clase trabajadora aragonesa.
Ante la crudeza de esta ofensiva del capital, hacemos un llamamiento urgente e ineludible a todos los sindicatos de clase, movimientos sociales, plataformas de vivienda y organizaciones populares del país para aunar fuerzas y convocar una HUELGA GENERAL en Aragón.
Solo parando la maquinaria de producción y de reproducción del capital, solo con la fuerza organizada de la clase trabajadora en las calles y en los centros de trabajo, podremos doblegar su voluntad e imponer nuestras condiciones de vida.
¡El sábado 3 de octubre, a las 18:00 horas, desde la plaza Santo Domingo de Zaragoza y convocados por el sindicato de inquilinas, salimos a la calle! No vamos a mendigar derechos, vamos a exigirlos. Llamamos a la clase trabajadora, a la juventud precaria, a los barrios obreros y a los pueblos de Aragón a sumarse a esta movilización.
¡Contra la especulación y el desahucio, organización y lucha! ¡Vivienda y Salarios Dignos YA! ¡Por la soberanía de la clase trabajadora aragonesa!
